Los estudiantes de Odontología aprenden a diagnosticar y a tratar, pero salen sin haber llevado nunca un paciente de principio a fin en un programa de gestión. Eso lo aprenden el primer día de trabajo, a golpes. NexoDent Educa es ese programa, con un aula encima.
65 segundos. Todas las pantallas son reales, del programa que está funcionando hoy.
No es un simulador ni una versión recortada: es el programa entero, el mismo que usa una clínica. Historia clínica, odontograma, radiología, consentimientos, plan de tratamiento, presupuestos, facturación, almacén con lotes y caducidades, esterilización y contabilidad.
Y cada estudiante entra a su clínica, con un año de trabajo ya dentro: pacientes, citas, tratamientos, facturas y material. Así analiza y decide desde el primer día, en vez de perder el curso rellenando fichas vacías.
Esta es la parte que ningún programa de gestión hace. Desde el aula, el profesor entra en el trabajo de cada alumno y ve qué pacientes dio de alta, qué presupuestó, qué facturó y dónde se equivocó. La evaluación sale del trabajo real, no de una hoja rellenada a mano.
Y si un alumno destroza su clínica probando cosas —que es justo lo que debe hacer—, se le devuelve a su estado inicial con un clic.
Corregir treinta prácticas es abrir treinta cuentas y apuntar a mano quién hizo qué. Aquí el programa ya lo sabe: si el alumno dio de alta pacientes, si convirtió un presupuesto en factura, si emitió una factura con dos tipos de IVA y si retiró del almacén el material caducado. Cada criterio viene con la prueba al lado —el número de esa factura, esos lotes— para que el profesor no tenga que fiarse.
Lo que el programa no hace es evaluar el razonamiento, y está puesto así a propósito. Si el alumno entendió por qué esa clínica pierde dinero, eso lo decide el profesor: marca logrado, parcial o no logrado, escribe su comentario y, si no está de acuerdo con la nota que sale, la cambia. Las dos quedan guardadas.
Sobre la misma clínica que tiene cada alumno, con enunciado, los datos que se le entregan y la solución con los números exactos: cuánto tiene que facturar esa clínica para no perder dinero, por qué se cae seis de cada diez presupuestos, qué hay caducado en el almacén, y por qué una limpieza, una prótesis y un blanqueamiento llevan tres IVAs distintos en la misma factura.
Se imprimen sin soluciones para repartir en clase y con soluciones para el profesor.
Los pacientes son ficticios, así que no hay datos de salud de nadie de por medio. Y el aula está cerrada por dentro:
Un alumno no puede hacerle daño a nadie desde dentro.
Ni licencia, ni alta, ni coste por alumno. Funciona en la nube: cada estudiante entra desde su portátil, sin instalar nada y sin que el centro monte ningún servidor. Hasta 30 alumnos por curso y nueve meses de acceso.
Que nos digáis qué falla y qué falta desde la experiencia de dar clase con él. Y poder decir públicamente que el centro lo utiliza en su docencia, si nos dais permiso.
El programa está terminado y funcionando, y hace lo mismo que cualquier otro software de gestión de clínicas. Pero todavía no lo ha usado ninguna clase. Preferimos decirlo antes que después: quien entre ahora entra el primero, y eso significa tanto adaptar los ejercicios a lo que pida como encontrarse cosas que pulir sobre la marcha.
Escríbenos y montamos un aula con tu nombre y unos alumnos de prueba, cada uno con su clínica y su año de datos, para que lo veas por dentro antes de decidir nada. Está listo el mismo día.
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